Monday, 20 April 2009

La llamada

Cuelgo.

Todavía no he terminado de digerir lo que he escuchado. Joder, si lo sé no llamo. Menuda historia. Dios, ahora que caigo, parece un capítulo de alguna serie cutre americana. Con todos los ingredientes necesarios: Una persona destrozada, otra atormentada por el peso de una duda permanente, la angustia de afrontar una decisión, un puñado de años perdidos. Finalmente, dos vidas que discurren separadas...

Por desgracia no hay guión de por medio. Maldita la gracia. Estas cosas no diverten, ni enganchan audiencias cuando las personas son de carne y hueso. Cuando las conoces y sabes con certeza que no veranean ni en los Hamptons, ni en Martha's Vineyard.

No sé, dentro de lo malo, podría haber sido peor. Podría ser el amigo de un Kramer español, ayudándole en la lucha por la custodia de su hijo, dramón asegurado. Imagina el papelón. ¡Con lo que odias esa maldita película!...

Se acaba el día. Termina otro capítulo de mi serie favorita.